El aprendizaje en adultos características esenciales

Los niños sienten curiosidad, se asombran y juegan, de esta misma manera se acercan al aprendizaje, casi sin esfuerzo adquieren nuevos conocimientos. Sin embargo a medida que nos hacemos mayores esas cualidades, que de pequeños nos han permitido aprender un sin fin de cosas, desaparecen o se atenúan. En definitiva dejamos de ser curiosos, de asombrarnos y dejamos de jugar porque consideramos que es una forma de perder el tiempo. Sin embargo no todo es malo, cuando un adulto decide acercarse a la formación debemos tener en cuenta que a diferencia de un niño, lo hace con una clara disposición a aprender. Siendo responsable y consciente de la elección del tema que quiere aprender.

En definitiva podemos asegurar que los adultos prefieren decidir qué es lo qué quieren aprender, con quién, cuándo y cómo.

Por otra parte cuando un adulto toma la decisión de formarse, tiene como clara ventaja que puede utilizar su bagaje de experiencias como fuente de aprendizaje, ya que esta demostrado que el aprendizaje es mucho más efectivo cuando la persona es capaz de conectar sus experiencias con los conocimientos, habilidades y actitudes que está desarrollando. Sin embargo esta ventaja a menudo se puede convertir en un arma de doble filo ya que los adultos pueden tener esquemas mentales muy rígidos, basándose en su propia experiencia, lo que dificulta adquirir nuevos conocimientos.

También debemos prestar atención a las motivaciones existentes para que un adulto decida formarse. Entre los motivos principales para que los adultos se inscriban a cursos es poder mejorar las perspectivas profesionales, no buscan tanto el tanto el éxito académico como el adquirir conocimientos que le permitan mejorar en sus puestos de trabajo. Por este motivo las actividades educativas que se planteen deben llamar su atención en ese sentido, y se deben dirigir hacia el desarrollo de tareas específicas, buscando la aplicación y práctica inmediata de lo que aprenden.

Otro punto importante que se debe tener en cuenta a la hora de formar a adultos, es que a menudo estos tienen otras responsabilidades como son el trabajo, la familia etc lo que supone que dedicar tiempo a la formación es dejar de dedicárselo a otras áreas de su vida, por ello resulta imprescindible que el modelo de formación sea flexible, que puedan adaptarse a horarios ocupados y aceptar que a menudo las obligaciones de los participantes entrarán en conflicto con la formación.
Como contrapartida a este punto está la fuerte dosis de motivación que suelen tener. El adulto antes de enfrentarse a un proceso de enseñanza, ha decidido que quiere hacerlo, que necesita hacerlo, y ello le llevará a asumir un compromiso consigo mismo, y también con otros.

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