El aprendizaje en linea y las redes sociales nuevos métodos para mejorar las competencias básicas de los adultos

A pesar de que las redes sociales se han convertido en una de las formas de comunicación más usadas por niños y jóvenes, son todavía muchos los adultos que se resisten a utilizar estas herramientas. 24 millones de españoles entre 16 y 74 años se conectan a diario a internet (64 % del total), lo que supone el 98 % de los jóvenes y el 43,7 % de los adultos entre 65 y 74 años.

La presencia indiscutible de plataformas comunitarias y redes sociales en nuestra sociedad y en nuestras vidas ha supuesto el desarrollo de nuevas formas de relaciones sociales, participativas y críticas, aportando un indiscutible valor en el ámbito educativo.

Durante muchos años, la educación se ha apoyado en un modelo de enseñanza en el que la memorización de los contenidos era lo más importante y donde el docente tenía un papel fundamental junto a los libros. Con las nuevas tecnologías, la educación empieza a sufrir una profunda transformación donde los alumnos familiarizados con las nuevas herramientas tecnológicas, casi desde su nacimiento, pueden aprender de manera sencilla.

Sin embargo la capacitación digital continúa siendo un grave problema para los adultos y es que sólo el 31 % de los españoles cuenta con competencias digitales avanzadas y el 23 % tiene habilidades digitales básicas. Prácticamente la mitad de la población no tiene las competencias digitales necesarias para afrontar adecuadamente la transformación digital que no sólo se está dando en el campo de la educación sino también en muchas empresas.

La aparición de las redes sociales se ha producido relativamente hace poco, concretamente en 1997. En España no será hasta mediados del año 2000 cuando las redes sociales comiencen a popularizarse: Tuenti, Facebook o Twitter son algunos ejemplos. Y todas ellas también están siendo utilizadas cada vez más como herramientas de aprendizaje entre los niños.

A través de las redes sociales educativas los usuarios comparten ideas, conocimientos sobre una determinada disciplina, muestran sus trabajos y plantean preguntas que les garantizan una atención más individualizada, por lo que el alumno tiene un papel activo en su aprendizaje (Beltrán, 1996).

Por tanto si son tan evidentes las bondades de estas herramientas en la educación infantil cabe suponer que ocurre otro tanto de lo mismo en los adultos.

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